
Mis sueños perdidos yacen en silencio y muertos
dentro de estas oscurecidas lágrimas que derramo...
¡En soledad para siempre!
Estoy tan sola en este torturado precipicio
oyendo distantes cósmicos ecos;
me atrae a descender a esa marchita belleza
y abandonar esta mentira para saludar a la noche...
la noche sin fin.
Mientras las estrellas se expanden en el reloj de la noche
y el viento oscurecía las arremolinadas copas de árboles
yo até mis rasgos congelados lentamente
en el dolor, en la tristeza y en la aflicción...
¡En soledad para siempre!
Siempre veo, siempre oigo, siempre huelo,
siempre que pruebo, y siempre siento la soledad...
La soledad...
Esta vida solitaria...
Tal vez debería acabar con todo...
¡Sí, debería acabar con todo!

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