
Mañana voy a despertar, tarde como siempre, abriré los ojos con pereza y no voy a pensar en ti, no te habré soñado ni un poquito porque nunca te conocí y una no sueña con desconocidos nomás porque sí. Pensaré acaso en que necesito una taza de café, en cuánta luz entra hoy por la ventana, en que debo conseguir un nuevo depertador (ya no puedo despertarme sola), repasaré como siempre mis listas de cosas por hacer, no pensaré en ti, no hay manera de siquiera poder hacerlo porque nunca te conocí.
Escucharé como todas las mañanas, música pone-de-buenas mientras me visto y ninguna canción te traerá a mi pensamiento. Cantaré desafinadamente, de eso sí no hay duda, le sonreiré estúpidamente al espejo y definitivamente no voy a extrañarte nada, naturalmente porque nunca te conocí.
Durante el transcurso del día, alguien en la calle dirá tu nombre en voz alta y yo no repararé ni un segundo. Quizá luego me detenga frente a las cosas que mencionen a maiden en todas las tiendas y no voy a pensar en ti, no sabré que te gusta maiden , nunca me lo dijiste ¿sabes? nunca hubo oportunidad, porque nunca te conocí.
Seguramente más tarde leeré algo interesante, curioso, algo de lo qué reírnos o quejarnos, alguna línea brillante, en una novela, en el periódico, en mi libro de medicina, en mis estadísticas vacías y no, no pensaré en compartirlo contigo, quizá lo compartiré con alguien más, nadie como tú sin duda, pero no hay forma de saberlo, porque a ti, nunca te conocí.
Luego, cuando camine frente a algún lugar de esos que usualmente me trae alguna especie de nostalgia de ti, sin importar cuan ínfima ; hoy no serán más que eso , lugares insignificantes, ordinarios, sin color, sin sabor, sin memoria, jamás compartimos nada en ellos, claro! porque nunca te conocí.
Seguramente pasaré la tarde con alguna encantadora compañía y no tendré con quien compararla, admiraré todo lo que hay que admirar, sin complicaciones, sin cuestionamientos inútiles, irreflexiva como fui cuando me enamoré de ti, y todo así, porque no me enamoré y sobre todo porque nunca te conocí.
Trataré de escribir un cuento, quizá por una intención malsana de competencia, (lo bueno es que no sé escribir cuentos) por lo menos una historia corta, una entrada de blog, un mal poema (eso sí, lo menos pretencioso), un intento de novela y ningún personaje se parecerá a ti, no podré escribirte, ni describirte, no podré siquiera imaginarte, no soy tan ingeniosa y pues ya sabes, nunca te conocí.
Me distraeré, según mi costumbre casi obsesiva, pensando en el futuro y no consideraré, ni remotamente, la posibilidad de conocer contigo Santa Clara en Cuba, ni de que pruebes el helado de leche quemada y tuna en Oaxaca y que me digas que tú tampoco entiendes por qué es tan famoso; en su lugar pensaré en la lista de los 52 países qué visitar antes de morir y me las arreglaré para no soñar el futuro contigo, cómo fantasear con alguien como tú, a quien nunca conocí.
Al final del día, cuando me vaya a dormir, después de cerrar el libro en turno, de apagar la luz, cuando cierre los ojos, no tendré que re-convencerme, como todas las noches, de que no eres para mí.
Mañana en la noche simplemente no fuiste, no eres y no serás, porque tú y yo nunca nos vimos...jamás te conoci.

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